VIDEOANÁLISIS | La influencia de Elon Musk sobre las elecciones presidenciales en EE. UU. ha generado un intenso debate. Desde que adquirió X, antes conocida como Twitter, ha realizado cambios en su algoritmo que, según informes recientes, priorizan mensajes conservadores y amplifican narrativas populistas.
Además, Musk ha usado su cuenta personal, con más de 150 millones de seguidores, para compartir contenido que infringe las normas de X, como videos manipulados. Con esta situación, se abre un debate esencial sobre el impacto de las redes sociales en la democracia contemporánea y la necesidad de una regulación adecuada para proteger la transparencia y la participación ciudadana en la era digital.







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