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La presencia de la IA en el periodismo: ¿Aliado o amenaza para la verdad?

Avatar de Sandra Beas Burgos
1.422 palabras
6–9 minutos

REPORTAJE | La Inteligencia Artificial (IA) ha llegado para quedarse, y en lugar de temerla, el periodismo debería abrazarla. La IA ha irrumpido con fuerza en las redacciones, automatizando tareas, generando noticias y, según algunos, facilitando la vida de los periodistas. Pero nos surge la cuestión de: ¿es la IA una herramienta que mejora el periodismo o es una amenaza para la verdad?

¿Cómo se introdujo la IA en el periodismo?

La IA ha comenzado a ocupar espacios antes exclusivos del periodista humano, es decir, hay sistemas que redactan artículos, detectan bulos, corrigen textos y analizan datos a una velocidad imposible para cualquier persona, especialmente en sectores como en economía y deportes, donde la información está estructurada y es fácil de procesar. Pero lejos de sustituirnos, nos potencia.

Pablo Haya, Director de Business & Language Analytics en el Instituto Ingeniería del Conocimiento (IIC), explica que la IA ayuda en la búsqueda de información a la hora de redactar un artículo y también para corregir o editar artículos previamente realizados, la cual te sugerirá algún tipo de modificación para redactar el artículo de forma más clara y te revisará la ortografía y la gramática. Un ejemplo de esto son herramientas como Gabriele, capaces de generar millones de noticias mensuales sin anular al periodista. Todo lo contrario, lo liberan de las tareas repetitivas para que pueda concentrarse en lo verdaderamente esencial que es investigar, analizar e interpretar.

Pablo Haya | Fuente: IIC (Instituto de Ingeniería del Conocimiento)

Los beneficios de estos algoritmos es que la automatización permite una mayor velocidad y eficiencia, generando una mayor cobertura informativa y eximiendo a los periodistas de tareas repetitivas para focalizarse en investigaciones más profundas. El impacto positivo en la eficiencia y productividad no puede pasarse por alto. Sin embargo, estas herramientas tienen algunos riesgos, debido a la falta de contexto de las noticias producidas por IA, ya que no cuentan con juicio humano en la interpretación de datos, lo que genera contenidos que carecen de matices esenciales o, incluso, pueden conllevar errores, bulos o desinformación no intencional.

La IA es un arma de doble filo en la verificación de hecho

La IA ha surgido cómo una herramienta fundamental en la lucha contra la desinformación. Gracias a la capacidad de procesar enormes volúmenes de datos en tiempo real, la IA ayuda a identificar rápidamente contenidos sospechosos, previniendo su propagación viral.

Una de las herramientas que sirven para la verificación de noticias es VerificAudio, una aplicación implementada por PRISA Media que permite descubrir deepfakes de audio en español mediante modelos de IA. Un ejemplo es el uso de estos audios en campañas políticas, como la realizada por el Partido Popular (PP), que generó controversia y debates sobre la ética en el uso de la IA para influir en la opinión pública.

Otra herramienta es ClaimBuster, que examina declaraciones de personajes públicos para después compararlas con bases de datos verificables para descubrir posibles informaciones falsas. Sin embargo, la IA no es infalible en la verificación de hechos. Hay algunas limitaciones que pueden poner en riesgo su fiabilidad. Gracias a la capacidad de estas herramientas para procesar volúmenes masivos de datos, la IA detecta patrones, filtra rumores y actúa como un escudo frente a las fakenews. ¿Puede equivocarse? Sí. Pero también puede mejorar con cada dato, con cada uso, con cada revisión humana.

Pablo Haya comenta que “en el caso que solamente sea texto, no hay una IA que te pueda determinar con fiabilidad que eso ha sido generado o no por inteligencia artificial. En el caso de audio y vídeo sí que hay más herramientas que te permiten identificar esas manipulaciones”.

Verificación de información | Fuente: Diseñado por @Freepik

La capacidad de los algoritmos de la IA

Los algoritmos de la IA tienen la capacidad de detectar declaraciones incorrectas, pero no comprenden el contexto en el que fueron expresadas, como el sarcasmo o la ironía. ¿Entonces el dilema ético sobre los algoritmos y su posible sesgo? No es una crítica exclusiva a la IA, sino a quienes la diseñan y gestionan. Por eso mismo, su uso debe ser transparente, supervisado y éticamente regulado. Ya que muchas de estas herramientas de verificación están controladas por compañías como Google, Meta o Microsoft, lo que genera dudas sobre la transparencia y causa conflictos de interés en la moderación de contenidos. Pero prohibirla o desconfiar ciegamente de ella sería tan absurdo como pretender que el periodismo vuelva al telégrafo. La solución no es menos tecnología, sino más criterio, más formación y más responsabilidad en su implementación.  

Simón Peña, profesor de periodismo en la UPV-EHU, comenta que es fundamental que los periodistas verifiquen los datos para evitar la difusión de noticias falsas, aunque la IA realice las tareas rutinarias. Por eso, es necesario un enfoque híbrido en el que los periodistas trabajen junto con la IA, lo que ayuda a garantizar que los artículos verificados por herramientas de la IA sean realmente fiables y objetivos, debido a que los mismos avances que posibilitan detectar bulos también podrían utilizarse para generar contenido falso más sofisticado.

Estudio sobre modelos de IA generativa

En 2023, investigadores mostraron como algunos modelos de IA generativa podían formular desinformación convincente que superaba pruebas de verificación automatizada. Por el contrario, Pablo Haya explica que es mucho más preocupante el hecho de que una persona con influencia en los medios pueda crear una realidad alternativa simplemente publicando un tuit, sin ningún tipo de contraste, y que la gente se lo crea, que el hecho de que la tecnología pueda generar contenidos falsos. Por ejemplo, en la primera legislatura de Trump, que fue la mayor fuente de desinformación, fue la propia administración americana encabezada por su presidente quienes promovían todas esas fakenews, sin necesidad de utilizar la inteligencia artificial.

¿Cuál es el papel de la IA en la difusión de bulos?

Por un lado, esta herramienta detecta y frena la desinformación mediante algoritmos de verificación y análisis de contenido; por otro, su posibilidad para generar textos, imágenes y audios realistas facilita la difusión de noticias falsas, que dificulta la distinción entre lo real y lo falso. Pablo Haya explica que muchas veces es más fácil o rápido contrastar la noticia yendo a la fuente original. 

Ahora nos centramos en el dilema ético de quién controla la narrativa, y vemos el papel de las grandes industrias tecnológicas en la información. Plataformas, como Google, Meta, X (Twitter) y OpenAI, que realizan y supervisan algoritmos de IA tienen una influencia significativa en la distribución de información. Esto genera el riesgo de creación de burbujas informativas y prácticas de censura algorítmica, que limita la diversidad de perspectivas. Esto significa que los usuarios que consumen noticias reciben información alineada con sus intereses previos, reduciendo la lectura de noticias con perspectivas diversas.

Según un informe de The Pew Research Center (2023), el 62% de los estadounidenses obtiene la información a través de plataformas digitales, de las cuales la mayoría de estas noticias están promovidas por algoritmos que fortalecen opiniones existentes en lugar de desafiarlas. Por lo tanto, si dependemos excesivamente de la IA, va a comprometer la independencia periodística, debido a que las decisiones editoriales van a estar influenciadas por criterios automatizados.

El impacto de la IA en el empleo periodístico

La IA también plantea un cambio profundo en la profesión. Sí, algunos roles se transformarán, otros desaparecerán. Pero esto no debe verse como una pérdida sino como una evolución. El periodismo de hoy necesita adaptarse, como lo hizo cuando apareció la radio, la televisión o Internet. Lo que no cambió entonces, y no cambiará ahora, es el compromiso con la verdad, la ética y el servicio a la ciudadanía. Como señala Ramón Salaverría, la IA no va a sustituir el trabajo del periodista, pero cambiará la profesión para siempre. Por eso, en lugar de ser una amenaza, la IA se convierte en una aliada estratégica para afrontar los retos del periodismo contemporáneo. Por otro lado, Pablo Haya comenta que sí podrá sustituir al periodista en algunos aspectos:

En la parte corporativa, hay algunas empresas periodísticas que ya están implementando la IA en su producción de información, como The Washington Post que utiliza Heliograf para producir informes sobre deportes y elecciones. Otro ejemplo es Forbes que emplea Bertie, que ayuda a producir artículos ofreciendo datos relevantes. Estos dos casos demuestras que automatizar no significa empobrecer el contenido, sino multiplicar su alcance y eficiencia. Lejos de deshumanizar el oficio, estas tecnologías devuelven al periodista su rol más humano: el de narrador reflexivo y crítico de nuestro tiempo.

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